Cuatro guatemaltecos para seguir en twitter

Las redes sociales son una excelente opción para mantenerte informado y entretenido. Hay muchísimos guatemaltecos que se han sumado a estas, especialmente a twitter, que ha experimentado un aumento en el número de usuarios chapines y hasta te ofrece los trending topics o tendencias de lo que se habla en el país. Este espacio te permite “seguir” a los usuarios que desees, por lo que si todavía no formas parte de esta red social, te invitamos a que te unas y si  ya eres parte de ella, te presentamos a cuatro guatemaltecos que vale la pena seguir:

1. El presidente Otto Pérez Molina: @ottoperezmolina

j2

El presidente Otto Pérez Molina tuitea regularmente sobre sus eventos, los trabajos que está realizando en el país, así como la relación de Guatemala con otros países y también presenta documentos del gobierno, por lo que es una buena fuente de información. Encontrarás imágenes y su opinión sobre los temas importantes que están latentes en el país. Tiene más de 61, 000 seguidores.

2. Gaby Moreno: @gaby_moreno

j3

La cantautora chapina te informa de dónde se encuentra realizando conciertos, sus gustos, fotos y mucho más. Tendrás la oportunidad de llegarla a conocer, así como a su música, un poco más a fondo. Ya son más de 56,000 usuarios que siguen a Gaby.

3. Jessica Scheel: @scheeljessica

j4

La ex-miss Guatemala tuitea sobre su vida, sus proyectos y eventos. Si quieres saber más de ella, no dudes en seguirla para tener de inmediato sus fotos, impresiones e información de su trabajo. Más de 5,500 seguidores son parte de su twitter.

4. Luis Enrique Cruz: @veneno_cruz

j5

En el twitter del conductor de Una noche con veneno encontrará información de la realidad nacional, vídeos, adelantos del programa y claro, sus mensajes personales con opinión desde política hasta deportes. Tiene nada más ni nada menos que 58, 000 seguidores. ¿Qué esperas para seguirlo?

Estos son tan sólo cuatro ejemplos de guatemaltecos que puedes seguir en twittter pero hay muchísimos más. Desde personalidades de la televisión, entretenimiento hasta gobernantes, todos están dejando plasmados sus proyectos e ideas en las redes sociales y tú puedes tener acceso a esto.

Anuncios

Recorrido por el Palacio Nacional de la Cultura

Quizás lo has visto en fotografías o sólo has pasado por afuera pero el Palacio Nacional de la Cultura tiene mucha historia que muchos guatemaltecos se están perdiendo. Por esa razón, realizamos un recorrido que te lleva a los lugares más importantes del lugar y también te informa datos históricos e interesantes que hacen que el Palacio cobre un nuevo significado.

El Palacio Nacional está ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala y el punto de encuentro es la entrada donde encontrarás el “kilómetro cero”, es decir el punto donde inicia el conteo de los kilómetros para las carreteras.

Los recorridos inician generalmente cada media hora, a menos que haya un evento especial, por lo que tendrás que cerciorarte antes de llegar. El guía indica cuando es hora de iniciar y empieza el tour.

La historia del Palacio se remonta al gobierno del General Jorge Ubico. Se mandó a construir en 1939 y la inauguración fue hasta 1943. Hubo muchas personas involucradas en su construcción, desde el arquitecto Rafael Pérez (quien lo diseñó) hasta prisioneros de las cárceles que eran obligados a realizar este tipo de trabajo.

Una de las características más representativas es su color verde. Aunque no se sabe porqué se eligió este color, hay quienes dicen que era el favorito de la Señora de Ubico. Actualmente el Palacio Nacional ya no cumple sus funciones originales pues es utilizado en su mayoría para eventos artísticos aunque todavía se realizan algunos eventos del gobierno, como conferencias de prensa, juramentaciones de embajadores, entre otros.

Con un grupo de unas cuarenta personas, nos dirigimos al Monumento a la Firma de la Paz que se encuentra en uno de los patios principales. Costó Q. 125,000 (unos US$ 15, 200) y todos los días, a las nueve de la mañana (hora que se realizó la Firma de la Paz) se cambia la Rosa de la Paz. Muchas personalidades han realizado este importante acto.

Otra de las visitas más importantes incluye la Sala de las Banderas con sus pisos de madera, vitrales, decoraciones y el impresionante candelabro de cristales que se impone en el centro de la habitación.

Luego se llega a la Sala de Banquetes con vitrales de las diez virtudes que Ubico consideraba que todo gobernante debía tener. Estos fueron destruidos tras un ataque durante el Conflicto Armado Interno pero afortunadamente han sido restaurados.

Por los pasillos se van encontrando detalles muy interesantes: desde murales de artistas nacionales, un peculiar “semáforo” que indicaba cuando Ubico estaba en el edificio, adornos con fechas importantes como el descubrimiento de América o la Independencia de Guatemala en las columnas, pisos de madera, vitrales, en fin, el Palacio Nacional guarda la belleza y la elegancia con el que fue construido.

Había personas de todo tipo realizando el recorrido, niños, jóvenes y adultos. Al preguntarle a una joven madre sobre por qué había llevado a sus hijas, respondió: “creo que es muy importante que vengan a aprender de todo lo que hay aquí”. La señora Silvia Rosales comentó que a pesar de ser capitalina, nunca había pasado por el Palacio y que lo más memorable era la belleza de los vitrales.

Por su belleza y por albergar historia y cultura, te invitamos a visitar el Palacio Nacional de la Cultura. Mientras tanto, encuentras más información en las siguientes direcciones:

Paseando por la Sexta

Diariamente, muchas personas visitan la Sexta Avenida.Víctima de vandalismoEdificios sin remodelar y grafitiEl teatro Lux despierta recuerdos en muchos capitalinos.Vista de una parte muy transitada de la Sexta AvenidaOtro edificio emblemático
Sólo por pasear, relajarse o hacer compras...No es extraño encontrar a los memorables artistas callejeros.

Paseando por la Sexta, un álbum en Flickr.

Recientemente, el Paseo de la Sexta (ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala) fue renovado. Ahora encontrarás un espacio pensado para que puedas comprar, comer o simplemente distraerte. Generalmente este lugar era visitado por nuestros padres y abuelos pero realizamos un fotoreportaje para que puedas darte una idea de lo que encontrarás en este famoso lugar y te animes a visitarlo. Sin duda, harás un viaje en el tiempo…

El Mercado Central

Muchos capitalinos todavía no se han animado a conocer el Mercado Central. Realizamos un reportaje para que puedas ver todo lo que se encuentra ahí: desde vegetales hasta artesanías y sobre todo, para que te decidas a visitarlo. No sólo encontrarás muchísimas cosas a buen precio sino que también fomentarás la economía del lugar.

¿Qué esperas para realizar tus compras en este famoso lugar? ¿Conoces otros lugares en la capital que valen la pena conocer?

El Popol Vuh de visita en Guatemala y su importancia

Del pasado 23 al 29 de agosto, una copia del manuscrito original del Popol Vuh pudo ser vista en el Museo Popol Vuh de la Universidad Francisco Marroquín. Esto fue gracias al apoyo de la Municipalidad Maya de Santo Tomás Chichicastenango, quienes prestaron el documento que recibieron de la Biblioteca Newberry en Chicago, y también por el apoyo del alcalde Tomás Calvo Mateo. Debido a este gran acontecimiento se realizaron una serie de conferencias así como una exposición para recordar la importancia de este texto sagrado de los quichés.

Por ser este libro parte de la cultura nacional, realizamos la siguiente entrevista al periodista y escritor guatemalteco Francisco Méndez, quien habló sobre el Popol Vuh, su importancia y cómo fomentar su lectura entre la población.

¡Anímate a conocer todo lo que la cultura guatemalteca tiene para ofrecerte!

Crónica: el teleférico de Amatitlán

El carro se detiene y yo me despierto porque finalmente llegué al lago de Amatitlán. No veo el lago todavía; lo que alcanzo a apreciar son los juegos de feria, puestos de comida, comedores, artesanías, frutas e incluso unas ventas de juguetes. Después de hablar con un policía de tránsito que indica donde se puede estacionar el carro, me bajo y siento un olor peculiar; no sé qué era, probablemente una mezcla del lago verdoso con los  puestos de comida y las personas que han disfrutado de un día caluroso.

Sin indicaciones sobre donde es la entrada al teleférico, me dirijo a un lugar donde me dijeron que ya estaba cerrado ¿cómo puede ser si aun se ve que hay personas que se están subiendo? No he venido hasta acá por gusto así que mejor fui a asegurarme de que estuviera cerrado. Afortunadamente, cierran hasta las cinco y todavía son las tres. Parece que hoy no me escapo de subirme a este, según dicen, entretenido paseo.

¿Y qué es un teleférico? En la entrada se pueden observar unos carteles con información y los leo mientras espero mi turno. El teleférico es un medio de transporte suspendido por cables que sirve para enlazar zonas entre las que median terrenos accidentados o de grandes diferencias de altitud como el parque Las Ninfas (Amatitlán) en la parte baja enlazada con la parte alta, El Filón (Villa Nueva).

La historia de este medio de transporte inició en junio de 1978, durante el gobierno de Kjell Eugenio Laugerud García pero se dejó de prestar este servicio en 1998. Fue reinaugurado, completamente automatizado, remodelado y modernizado el 24 de febrero de 2006 durante el gobierno de Óscar Berger. Fue construido y nuevamente reparado por la empresa austríaca Dopellmayr, también intervino la empresa Siemens en su remodelación. El motor que se utiliza es de 300 caballos de fuerza y se cuenta con un motor diesel de emergencia en caso de que haya un corte de electricidad.

Así que ahora podemos disfrutar de este servicio y cada vez más se acerca mi turno. La entrada cuesta Q.20 para adultos y Q.15 para niños, además el máximo de personas que pueden ir en una unidad son 4 adultos. Como es domingo hay muchas personas pero todos esperamos pacientemente. Al fin llega el número 14 con el nombre Quetzaltenango; hay que subirse rápido porque la cabina no para en su totalidad.

Empieza el recorrido y salimos de la estación. Desde ya se puede observar el lago y los puestos. Al iniciar el ascenso no me había percatado que tomaba tanta altitud. Cuando veo la gran montaña que va a subir, realmente se siente miedo ¿cómo algo que cuelga de unos cables puede ir tan alto? Sin mencionar el gran abismo que empieza a crecer desde el punto de partida hasta el punto de llegada, no esperaba este recorrido. Se pueden ver a las personas del otro lado y como ya vienen de regreso, supongo que todo va a salir bien. El paisaje es muy agradable: el lago verdoso con algunas casas en su orilla, las montañas alrededor y por la pequeña ventana de la cabina entra una brisa refrescante.

Después de recorrer el trayecto que cada vez se ponía más empinado, se llega a la cima de la montaña. De nuevo, hay que apresurarse para bajar porque las cabinas no paran completamente. Todo el que sale está impaciente por apreciar la vista y vale la pena tomarse un tiempo para ver el paisaje.

En esta estación hay un bosque, bancas, puestos de comida, juegos para los niños y por supuesto, el mirador. El ambiente es mucho más tranquilo que abajo y el aire se respira puro. No hay tantas personas, lo que permite sentarse a observar. Sólo estuve ahí por unos minutos pero lo suficiente para guardar en mi memoria hasta donde había llegado.

De regreso a la estación, hay que hacer cola otra vez. Uno se puede dar cuenta de que las instalaciones no están bien cuidadas; ojalá que el descuido no lleve a que se cierre el teleférico otra vez como en 1998. Es mi turno para subir de nuevo, esta vez en el número 22 de Zacapa.

Tras reiniciar el recorrido, el tamaño del abismo no deja de impactar pero prefiero tomar fotografías. Cuando me acerco a mi punto de partida vuelvo a ver a la gente disfrutando de su domingo, pero da un poco de alivio regresar sano y salvo. Llegando a la orilla y luego a la estación, ya es hora de bajarse. Así terminó el emocionante recorrido y aunque a veces asusta, no dudaría en tomarlo de nuevo.

A la salida está el museo y un área recreativa pero me dirijo de una vez a la salida. En las calles están otra vez los colores, el olor y las texturas características de lugares turísticos. Llama mi atención la comida típica, las frutas de gran tamaño y de colores brillantes y por supuesto, las artesanías. Desde bolsas tejidas, hasta unos grandes barcos de madera tallados a mano, hay mucho para ver en este lugar.

Son alrededor de las cuatro de la tarde, ya no hay tantas personas como cuando llegué, aún así todavía hay quienes disfrutan de las últimas horas de la tarde. El clima es cálido y al subirme al carro me despido de este lugar.  A la salida, se pueden seguir varios caminos y se pueda dar un último vistazo al lago con algunas casas abandonadas.

Al dejar atrás las orillas del lago, se pueden ver caseríos y el pueblo. Más adelante sólo están las montañas, algunos condominios y al llegar a la carretera, la industria. Finalmente llegué al punto donde ya sólo se puede ver la ciudad de Guatemala, dando por concluido mi viaje a Amatitlán, muy bien conocido por su lago, el teleférico y por ser uno de los puntos preferidos para pasear por los guatemaltecos.